Por su implicación en la represión de dos ciudades de Túnez
14 de junio 2012
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El ex presidente de Túnez, Zine el Abidine Ben Ali, exiliado en Arabia Saudita, fue condenado ayer por un tribunal militar a cadena perpetua por su implicación en la violenta represión del levantamiento popular en la ciudades de Thala y Kaserín.
En tanto, su último ministro del Interior, Rafik Belhaj Kacem, fue sentenciado a 12 años de reclusión por los mismos hechos.
La intervención de las fuerzas de seguridad en Thala y Kaserín se recuerda como una de las más trágicas de la revuelta que comenzó en diciembre de 2010 y que finalizó el 14 de enero de 2011, con el derrocamiento del ex mandatario que estuvo 24 años en el poder.
Durante esos hechos, los agentes incluso le dispararon a los familiares que enterraban a las víctimas de la represión.
También fue condenado por su implicación en estos sucesos el ex director general de la seguridad nacional, Adel al Tawiri, que deberá pasar diez años en prisión, así como otros cuatro altos responsables de seguridad, identificados como Yalala Budrika, Lutfi al Zawawi, Jaled Ben Said y Yusef Abdelaziz.
Previo a la cadena perpetua, otra corte militar condenó ayer a Ben Alí por haber ordenado a fuerzas de seguridad disparar contra manifestantes, en el poblado de Ouardanine, que estaban tratando de impedir que huyera del país el sobrino del presidente, Kais. Cuatro personas murieron en ese enfrentamiento y la corte sentenció al ex presidente a veinte años de prisión, en ese caso.
Las penas emitidas ayer se suman a condenas de cortes civiles, donde Ben Alí enfrentó cargos de tráfico de drogas, comercio ilegal de armas y malversación de fondos públicos, por los que fue sentenciado a 66 años de prisión.
Sobre el ex presidente y su mujer, Leyla Trabelsi, pesan sendas órdenes de detención internacional. Sin embargo, Arabia Saudita no se ha mostrado dispuesta, hasta el momento, a entregar al ex dictador.
Sigue la violencia en el país
Aparte de la condena a Ben Ali, Túnez se encuentra conmocionado por revueltas religiosas en los últimos días. Ayer murió un estudiante como consecuencia del disparo que recibió durante los enfrentamientos que se produjeron el lunes entre la policía y grupos extremistas islámicos en la turística ciudad de Susa.
Ese día los manifestantes, de línea salafista, atacaron con bombas molotov la escuela de Bellas Artes y los prostíbulos de la ciudad, en rechazo a una exposición artística en la que se mostraban pinturas consideradas irrespetuosas con los principios del islam.