Adoniram Sanches, Oficial de Políticas de la FAO, explica que el problema es que "los pobres no tienen cómo acceder a los alimentos por falta de condiciones económicas".
02 de noviembre 2011
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Por Claudia Maldonado C.
La población mundial alcanzó estos días la cifra de siete mil millones de personas. De ese total, más de mil millones sufren hambre crónica, de acuerdo a las Naciones Unidas.
La razón por la cual un séptimo de los habitantes del planeta no cuenta con los alimentos y nutrientes mínimos es una interrogante para la cual se barajan diversas respuestas, desde algunas fatalistas que indican que la tierra no da abasto para producir suficientes alimentos hasta otras que señalan que sólo se trata de un problema de distribución.
A juicio del oficial de Políticas de la Oficina Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Adoniram Sanches, "es un problema de acceso". Es decir, "los pobres no tienen cómo acceder por falta de condiciones económicas".
Por esta razón, señala, la solución pasa básicamente por dos medidas: luchar contra la pobreza y aumentar la producción de alimentos.
"Por una parte, los países deben adoptar una clara y agresiva política pública en favor de los pobres. Esto pasa, por ejemplo, por la transferencia de renta condicionada, ésta es la solución de emergencia que mejor funciona". La transferencia de renta ha sido aplicada con éxito en países como Perú y Brasil y también se está haciendo en Chile y consiste en entregar bonos a las familias más pobres, a cambio de que cumplan con requisitos como los controles de salud de los niños y su permanencia en las escuelas.
A juicio de Sanches esta política es muy efectiva, más aún cuando el dinero es entregado a la mujer, que hace un uso muy eficiente de los recursos.
Como segunda medida, el oficial de la FAO indica que se debe fomentar la mayor producción de alimentos, porque "se facilita el acceso y bajan los precios". En este ámbito, añade, "la pequeña agricultura puede jugar un papel sumamente estratégico" y en su fomento el rol del Estado es muy importante.
DESIGUALDAD PERVERSA
El año 2000, en el marco de la Cumbre del Milenio, la comunidad internacional se propuso metas de desarrollo entre las cuales destacaba "reducir a la mitad el porcentaje de personas con hambre para el 2015".
¿Es alcanzable en América Latina? Según Sanches, "el objetivo será cumplido, en promedio, en la región".
Señala, no obstante, que si bien se reducirá la pobreza, hay que enfrentar un nuevo desafío: "Muchos países combaten la pobreza pero alcanzan una estructura de desigualdad perversa, en el sentido que los pobres después de haber tenido una política social no tienen perspectiva de movilidad social, en cuanto empleo y educación para ascender socialmente".
En América Latina, dice el oficial de la FAO, los países con más problemas de este tipo "son Bolivia y Paraguay. Este país creció más del 14% el año 2010, pero aún arrastra un núcleo duro de pobreza de casi 20%. Entonces, el desafío es cómo esos resultados económicos generan crecimiento para el área social".